Humanos los derechos

octubre 29, 2010

La muerte del K

Filed under: Uncategorized — Emiliano Balerini @ 4:49 pm

La televisión mexicana anuncia el funeral de Néstor Kirchner, ex presidente de Argentina, quien falleció el miércoles pasado de un paro cardiaco. En Buenos Aires se apostan miles de personas en las calles para darle el último adiós. Y a 13 mil kilómetros de distancia, en México, Carlos, un joven reportero hijo de exiliados, toma un café y ve con tristeza lo que acontece.
Sentado en una cafetería de la Colonia Del Valle, en la Ciudad de México piensa en lo que dejó en el camino Néstor Kirchner. El viento frío se apodera del lugar en donde se encuentra y su cuerpo se estremece al mismo tiempo que Margarita, la gata de los dueños del lugar, se monta en sus piernas para protegerse del otoño del Distrito Federal.
La conductora que dirige el noticiario en la televisión cuenta paso a paso lo que sucede en el Buenos Aires y Río Gallegos, al sur del país, ciudad natal del Pingüino, como le decían a Kirchner. Carlos la escucha y recuerda el 2001, cuando el matrimonio Kirchner – Fernández tomó la presidencia.
Cuando, meses antes de su asunción, en Argentina se impuso el corralito y los argentinos no tuvieron a su disposición el dinero que habían guardado en los bancos. Cuando el presidente De la Rúa decretó el Estado de Sitio y el pueblo salió a las calles a gritar: “¡Qué se vayan todos!”. Cuando una veintena de camiones se dirigían al Aeropuerto Internacional de Eseiza, trasladando las reservas nacionales.
Cuando cinco presidentes pasaron por la Casa Rosada, sede del gobierno federal, durante una semana. Cuando la gente tomó las calles y festejó su rebeldía. Cuando el pueblo corrió a todos aquellos que osaron burlarse de ellos.
Cuando en enero asumió Eduardo Duhalde y calmó las aguas. Cuando Néstor, meses más tarde, se lanzó como candidato a la presidencia para conquistar a una Argentina que tenía sed de justicia, por 30 años de fantasmas, de muertos, desaparecidos, de miedos que dejaron a su paso los militares de la última dictadura (1976-1983).
Carlos toma su café. Viste pantalones grises, camisa azul y gabardina. Se vuelve a estremecer cuando escucha, en la voz de miles de jóvenes: “Vamos, vamos Argentina, si nos tocan a Cristina, que quilombo se va armar”, dándole un fuerte respaldo a la presidenta Cristina Fernández, viuda del ex mandatario.
Paralelamente recuerda el primer discurso de Néstor siendo presidente, cuando en su voz escuchó que el país iniciaría una etapa de reconstrucción histórica, al juzgar a los militares de la última dictadura.
Cuando derogó las leyes de Obediencia debida y Punto Final, las cuales defendían la impunidad de los militares golpistas. Cuando recibió a las Madres de Plaza de Mayo, a las Abuelas de Plaza de Mayo, a los Hijos por la Identidad contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.) para respaldar su lucha.
Cuando hizo que por el banquillo de los acusados pasaran Rafael Videla, Eduardo Emilio Massera, Orlando R. Agosti, así como muchos otros más. Cuando inició los mega juicios para meter presos a los milicos. Cuando confrontó a todos los sectores reaccionarios del país para reconciliarse con la historia.
Cuando encaminó un proceso de democratización en la nación. Cuando lucho por encontrar a los niños, hoy hombres y mujeres, robados por un puñado de militares y empresarios que han sostenido la impunidad en el país.
Cuando disminuyó el desempleo, que hasta su llegada y según indicadores de la Organización Internacional del Trabajo, era de 18 por ciento. Cuando canceló la deuda que tenía el país con el Fondo Monetario Internacional.
Cuando, como presidente, impulsó la unidad latinoamericana. Cuando viajó a Brasil, a Chile, a Venezuela, a Uruguay, a Bolivia, a Ecuador, a Paraguay, para respaldar los procesos políticos de esos países. Cuando impulsó el regionalismo.
Cuando en la Cumbre Iberoamericana de Naciones en Mar del Plata defendió el Alba, promovido por países Sudamericanos ante el ALCA que impulsaban Estados Unidos, México y Colombia. Cuando en aquellas jornadas Hugo Chávez, junto a Diego Maradona y otros líderes latinoamericanos gritó: “ALCA, ALCA al carajo”.
Cuando nos dijo adiós una noche antes de morir, despidiéndose de su mujer, de sus hijos, de sus amigos, del pueblo argentino

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