Ya pasaron varios meses de la incursión del Ejército y la Policía Federal Preventiva (PFP) en Oaxaca. En ese tiempo los líderes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) fueron apresados, reprimidos, torturados, por las supuestas fuerzas que mantienen el orden en el país.
Esas mismas autoridades han sometido a la gente del estado a dinámicas propias de una dictadura militar. Vigilancia permanente por las calles de la capital de la entidad; cateo en casas sin órdenes judiciales; detenciones arbitrarias; militarización estatal. En otras palabras: Estado de Sitio.
Pero, cuáles son las razones de esta decisión. La primera: el miedo que Felipe Calderón Hinojosa, presidente de este país, a salir a la calle y enfrentarse a sus opositores. La segunda: la militarización del Oaxaca y todo el territorio nacional se ha dado por el supuesto combate al narcotráfico. Cuando de lo que se trata es de generar una práctica continuada desde la década de los 60 de Terrorismo de Estado, para controlar a aquellos que están en desacuerdo con las formas de actuar del gobierno federal. La tercera: Esta represión, es un ejemplo más de lo dispuesto del actual mandatario a acabar con todo aquello que se oponga a su gobierno.
La firma de un acuerdo bilateral entre Estados Unido y México para combatir al crimen organizado son efectos reales de la forma como el Estado evita los problemas verdaderamente importantes del país. No quiero decir que esto no sea importante, pero hay que recordar que si el narco existe es gracias a las bondades que el gobierno le da. Ejemplo de ello es la forma como se escapó el Chapo Guzmán a principios del sexenio pasado.
Con todos estos distractores en el ambiente, los medios de comunicación y la sociedad civil se han olvidado de lo sucedido en Oaxaca. ¿Qué pasa en esa entidad en estos momentos? ¿Cómo se encuentra su sociedad? ¿En qué condiciones viven los líderes de la APPO en la cárcel? ¿Quién va a responder por los desaparecidos? ¿Cuándo se liberará a los presos políticos? Son algunas de las preguntas que surgen frente al polarizado ambiente político mexicano…
A lo sucedido en ese estado hay que agregar que en San Salvador Atenco también se encuentra un movimiento social devastado, recluido en sus calles e intentando liberar a sus dirigentes, condenados a 43 años de prisión y capturados el 3 y 4 de mayo de 2006. La desaparición de Francisco Paredes, el 25 de septiembre pasado en Morelia, Michoacán y de los dos supuestos guerrilleros del Ejército Popular Revolucionario (EPR), conforman el complejo panorama nacional.
A Calderón y su gobierno se les olvida que si estos movimientos han surgido en México, se deben a las malas condiciones de vida en la que viven 60 millones de mexicanos. Pobreza, desempleo, carencias educativas, hambre, falta de recursos, salarios bajos, falta de vivienda, dignidad para la gente; son ejemplos perfectos del por qué existen organizaciones como los anteriores.
¿Qué hacer al respecto? ¿Cómo cambiar el panorama actual? Seguramente estas preguntas serán difíciles de contestar, mientras los intereses del gobierno sea preservar su condición hegemónica a la hora de acabar con todos sus opositores.
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Comment por ygu — Abril 11, 2008 @ 9:09 pm |