Guanajuato * Emiliano Balerini, enviado
En el salón 2 de la Escuela de Música de la Universidad de Guanajuato suenan uno a uno los timbres del violonchelo, el violín, la flauta, el clarinete, el piano, entre otros. Son los integrantes del Conjunto Instrumental de Guanajuato siglo XXI que ensayan para su presentación del próximo sábado en el Teatro Principal de esta ciudad.
Al fondo del aula, un hombre vestido de jeans, suéter verde y que usa una barba canosa, dirige con la mano derecha los movimientos de los instrumentistas. Su mirada recia aprueba o no el trabajo de los músicos que lo acompañarán en la clausura del Festival Internacional de Música de Guanajuato Ecos y Sonidos.
Es el compositor mexicano Héctor Quintanar, a quien los organizadores del festival le dedican este encuentro musical, por sus aportes a la disciplina en el estado y su extensa trayectoria.
Aunque no suele recibir homenajes, dice estar muy contento de que reconozcan su labor en la entidad, que, por cierto, ha mantenido desde hace 18 años. “Llegué a Guanajuato porque me invitó el entonces gobernador, Carlos Medina Plasencia para iniciar un proyecto que fusionara las dos orquestas del estado: la Sinfónica de la Universidad y la Filarmónica del Bajío. Desde entonces y hasta ahora, no me separo de aquí”, asegura.
En 1986, después de la salida de Eduardo Mata de la dirección de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (OFUNAM), él tomo ese puesto. En su gestión logró aumentar el salario de los instrumentistas y el número de plazas para músicos de 46 a 101. Después fue invitado para hacer un trabajo similar en Michoacán, los buenos resultaron lograron que lo llamaran a colaborar en Guanajuato, recuerda, en entrevista.
Entre los objetivos que se delinearon para el proyecto musical que se pretendía en esta entidad se encontraban: fusionar la orquesta, reestructurrla, extender las actividades musicales a diferentes campus de la Universidad y dar tres conciertos semanales, indica Quintanar.
“También creamos un concurso de jóvenes ejecutantes y para vincularnos con los estudiantes de la Escuela de Música de la Universidad formamos quintetos y cuartetos de música de cámara. En el primer año de actividades y con la orquesta fusionada dimos 89 conciertos”.
Desde que inició su labor en la entidad tenía en la mira un solo objetivo: crear músicos con responsabilidad social. En la actualidad ya está alejado de la dirección orquestal en el estado y sólo imparte clases en la Escuela de Música, sin embargo no olvida su principal propósito.
Por ello, menciona que otra cosa que también le interesó desde sus inicios como docente y compositor, incluso desde que creó el primer Laboratorio de música electrónica de América Latina, en el Conservatorio Nacional en 1970, fue la difusión de la música nacional.
“Con el apoyo que me dio la Universidad de Guanajuato y la Sociedad de Autores y Compositores de México hemos producido seis compactos con 36 obras inéditas de 23 compositores, como Revueltas, Moncayo y Galindo, que presentaremos en julio pasado”.
De esta forma, cuenta, busca rescatar a los compositores mexicanos. “Hace muchos años tuve un maestro que me dijo que éstos guardaban sus obras en el cajón de las cucarachas por falta de oportunidades. Yo los he ido sacando de ahí para que nos sigan aportando con su trabajo”. Incluso a las compositoras, de ahí que el sábado por la noche interprete la obra de Evelín Hernández, Berta Jacobo, entre otras.
Sobre el trabajo de la Asociación Civil de Compositores y Ejecutantes de Guanajuato (CEGAC) que organiza el festival, destaca que es importante el apoyo que se les pueda dar, para promocionar la música del estado, pues de esa forma podrá perdurar generación tras generación.
“En la actualidad hay esfuerzos regionales como los de Michoacán, Veracruz y Guanajuato, sin embargo se requiere de mayor investigación, promoción y creación de obras mexicanas para forjar un proyecto que nos identifique como nación”. (publicado en Milenio Diario -20/11/09)




